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Moscú: la primera parada camino al Este

3 comentarios

imageLa capital de Rusia, el país más grande del mundo. La ciudad a orillas del río Moscova. La sede de la Plaza Roja. La metrópolis más poblada de Europa. La cuna del comunismo. Una de las ciudades más caras del mundo (al menos hasta hace unos años). Esas eran algunas de las ideas que me venían a la mente al pensar en Moscú. Después de cuatro días recorriéndola, derribé un par de mitos, confirmé algunas de mis ideas previas y por sobre todo descubrí aspectos que no me imaginaba.

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DSC_0046DSC_0135Moscú es, claro, la capital de Rusia, pero esto no siempre fue así. Entre 1712 y 1918 el puesto le fue “robado” por San Petersburgo, y no fue hasta la llegada del comunismo que Moscú recuperó su lugar de capital y por ende centro político y administrativo de la Federación Rusa. Los años soviéticos quedaron atrás y, salvo por la típica arquitectura stalinista, es difícil imaginar que esta ciudad no haya sido capitalista durante toda su historia. Uno de los símbolos más representativos del pasado rojo es probablemente el Mausoleo de Vladimir Ilich Ulanov, mejor conocido como Lenin. Luego de su muerte en 1924 por un ataque masivo, los entonces dirigentes de la URSS quisieron inmortalizar a su líder y qué mejor manera que embalsamarlo. Desde 1924 tanto los devotos como los curiosos pueden ver a Lenin durante los 45 segundos que el recorrido permite. Yo fui en carácter de curiosa y habrá sido por la hora de espera al sol antes de entrar o por la velocidad del “paseo”, pero me pareció que estaba en un museo de cera más que en un mausoleo.

El Mausoleo de Lenin

El Mausoleo de Lenin

Otro indicio de los años comunistas de Moscú (y de Rusia) son los siete imponentes rascacielos esparcidos a lo largo de la ciudad, entre los cuales se destaca el que alberga la sede de la Universidad Estatal de Moscú. En su afán por engrandecer la ciudad, Stalin mandó a construir ocho edificios, todos en el mimo estilo arquitectónico neoclásico y del mismo esplendor. Su idea era que siete de estas moles se ubiquen alrededor del Palacio de los Soviets, y aunque la construcción de este último nunca se llevó a cabo, eso no quitó relevancia al resto de las construcciones. Una de ellas, como mencioné, aloja desde 1958 a la Universidad moscovita y con 36 pisos y 240 metros de altura es el edificio más alto de los siete, y hasta 1991 fue el más alto de Europa. Lamentablemente no se puede ingresar ni siquiera al hall de entrada (lo comprobé), pero vale la pena admirarlo desde afuera y de paso ser testigo de una de las tradiciones (usando la palabra muy ligeramente) rusas. Al parecer, casarse en Moscú (o quizás en las grandes ciudades) es sinónimo de alquilar una limusina – preferentemente Hummer – decorada con dos grandes anillos dorados y muchas flores, y desplazarse a un punto representativo de la ciudad para sacarse fotos. Algunos incluso posan con una paloma en sus manos, y no puedo decir si después la liberan o pasa a ser la mascota de la nueva familia.

DSC_0289DSC_0321DSC_0308Si se quiere ganar una idea de la historia y el presente de Moscú, el destino obligado es el Kremlin. Esta fortaleza, como lo indica su nombre, sirvió de primer asentamiento de la ciudad y se convirtió en su símbolo con el correr de los años. Donde hace más de mil años vivía la nobleza, hoy en día se encuentra la sede del gobierno ruso, lo que le da en mi opinión un encanto especial a la visita. Este conjunto de edificios de variadas épocas, iglesias, parques y calles alberga además la Armería, el Arsenal, el Ballet del Kremlin y dos de los numerosos “más grandes del mundo” rusos. Uno, el Cañón del Zar, que con 38 toneladas jamás fue disparado y cuya función era más demostrar poderío militar. El otro, la campana del Zar, una campana gigante de 200 toneladas de peso que que nunca tañó porque se fracturó en un fragmento triangular antes de poder ser colgada. La ambición rusa por lo más grande parece ser más para el libro Guiness que para la vida real.

El Kremlin desde un puente

El Kremlin desde un puente

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Foto poco clara del cañón del Zar

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La campana que nunca tañó

La campana que nunca tañó

Y una visita a Moscú no estaría completa sin recorrer al menos algunas de las estaciones más características de su Metro. La primera linea de metro fue inaugurada en 1935, y hoy en día la ciudad cuenta con 12 lineas y 182 estaciones. Algunas tienen un atractivo particular y pasaron a ser hasta destino de visitas guiadas por la capital. La estación Mayakovskaya (linea verde, nro. 2), por ejemplo, es considerada la más bella (aunque a mí me gustó más otra) con sus motivos en mosaico en el techo y columnas de acero y rodonita. En la estación Ploshchad Revolyutsii (línea azul, nro. 3) cada arco está acompañado por dos esculturas de bronce que representan a los trabajadores de la Unión Soviética, y en Novoslobodskaya (línea marrón, nro. 5), la más impresionante en mi opinión, decenas de vitrales adornan las columnas y un gran mural corona la entrada. Sin dudas, un paseo por el metro amerita unas horas bajo tierra.

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Estación Mayakovskaya

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Uno de los vitrales de la estación Novoslobodskaya

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Datos útiles

Dónde dormir: la cantidad de hostels en Moscú aumenta cada año y con ella, la variedad. Hay cadenas de hostels en instalaciones especialmente preparadas para eso, pero también hay muchos departamentos convencionales que son usados como hostels. La ventaja es la menor cantidad de gente, pero la gran desventaja es que en general cuentan con un solo baño, a lo mejor dos, para quizás más de 20 personas. Los precios empiezan en 450 rublos la cama en un dormitorio compartido.

Dónde comer: mi dieta se basó en comida de supermercado, así que esos son los datos que tengo. Un paquete de fideos cuesta alrededor de 50 rublos, noodles instantáneos 20-30 rublos, botellón de 5 litros de agua 40 rublos, pan de sandwich desde 14 rublos, queso envasado desde 50 rublos, galletitas dulces desde 30 rublos. En las estaciones de metro y trenes y en algunos stands en la calle se pueden comprar especialidades rusas por 20-50 rublos, desde salchichas envueltas en masa hasta una especie de empanada de diversos rellenos.

Cómo moverse: además de tener estaciones bellas, el metro de Moscú es muy barato. Un pasaje sale 30 rublos y permite combinar todas las líneas (ideal para un tour por las estaciones). El boleto de colectivo sale 25 rublos, pero si se compra directamente al conductor el mínimo son 4 billetes (100 rublos). Desde los aeropuertos al centro hay un tren express (32o rublos desde cualquier aeropuerto), y una opción más económica, aunque más lenta, es tomar un bus y combinarlo con el metro (130 rublos si se compran 4 billetes de colectivo y uno de metro).

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3 pensamientos en “Moscú: la primera parada camino al Este

  1. cnacnoó Laura

  2. sin caracteres rusos,va es español: espero las fotos!

  3. estás haciendo el viaje que me debo! me alegro tanto con tus relatos, tan precisos y organizados que poco se parecen a los que hacíamos con tu mamá en el jardín jajjjj
    suerte viajera !

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