Andando mundos

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Ulan Bator, o la capital del bocinazo

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DSC_0606Tras 25 días en Rusia, cruzar la frontera hacia Mongolia fue un choque más fuerte de lo que me había imaginado. Quizás me había acostumbrado al estilo ruso, a ver personas con ciertos rasgos físicos, a que no me entiendan una palabra si trataba de hablar en inglés, y a encontrar extranjeros con bastante regularidad. Si bien Mongolia se alineó a las políticas soviéticas desde 1958, contando incluso con un gobierno comunista hasta 1990, poco queda visible de esa época, al menos en lo que pude ver de Ulan Bator.

Antes de llegar a la capital, atravesamos colinas y prados verdes dignos de una postal. Además de las típicas viviendas nómades – las llamadas yurtas – tuve la suerte de ver caballos, vacas, ovejas ¡y hasta camellos! Aunque el paisaje en la ruta entre Ulan Ude y Ulan Bator es muy verde y arbolado, mirando un mapa descubrí que esa es más bien la excepción. Mongolia es un país enorme, y la mayor extensión de su territorio es desértica.

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Camellos!!!

Camellos!!!

Un gaucho (?) con sus vacas

Un gaucho (?) con sus ovejas

La capital de Mongolia alberga casi la mitad de la población del país de 4 millones de habitantes. Muchos de ellos son migrantes que decidieron abandonar su vida nómade y reubicarse en la ciudad. Un dato curioso: Ulan Bator es la capital con la temperatura media más baja del mundo, llegando incluso a los -45 grados…

DSC_0612DSC_0621DSC_0625Lo que más me llamó la atención:

  • En casi todos los negocios (supermercados, restaurantes, souvenires, hostels) se habla inglés.
  • Los supermercados tienen muchos productos de marcas alemanas, desde sal hasta chocolates.
  • Los rasgos mongoles son muy distintos a los rusos y a los chinos.
  • A pesar de que parecía que “todo el mundo” iba a Mongolia, no encontré muchos extranjeros dando vueltas, salvo los que se alojaban en el mismo hostel que yo.
  • Es la ciudad más ruidosa en la que he estado. Las bocinas no paran de sonar, no importa el color del semáforo ni lo que hagan los demás conductores. Por las dudas, tocan bocina. A eso se le suma el policía de tránsito que intenta regular el caos, los gritos de los peatones y demás ruidos callejeros.
  • Hay un gran movimiento de construcción de grandes edificios modernos, se ven grúas por todas partes.
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